Se murio el señor Contreras

Se murio el señor Contreras, que pena. Debiera haber podido vivir para cumplir su corta condena.

Algunos cientos de años de cárcel nunca devolverán la vida de los chilenos que asesino, torturó, desapareció y aniquiló.

Nada, nada justifica los métodos utilizados. Nada justifica la tortura, no importa quien torture y no importa quien sea el torturado. No importa lo que crea el verdugo ni el que cae bajo su mano. Hay cosas que no se pueden permitir o nos rebajamos como sociedad. Y la intolerancia es una de las cosas que no podemos permitir.

Contreras disfrutó de la humanidad de una sociedad civilizada, esa misma humanidad que él le negó a miles de chilenos que sufrieron en la parrilla, que cayeron ante la picana, que padecieron con el submarino, que no pudieron dormir colgados del palo de arau, y aquellos que con mayor suerte cayeron baleados ante sus viles agentes.

Ha muerto uno de los iconos de la intolerancia y la maldad. Sin creer en Dios, si creo en el karma y espero que te reencarnes en miles de vidas más y que cada una sea más miserable que la anterior. Pero de todo corazón, también deseo que nunca te reencarnes en un torturado o en un ser humano que sufra la persecución que tu les hiciste sufrir a tantos chilenos.

Espero que tu muerte, vil asesino y criminal, sirva para que mi país comience a cerrar heridas, pero no para olvidar. Porque es necesario recordar, para que nunca más en Chile gente como tu pueda hacer lo que tu hiciste.